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SUCCION DIGITAL

La succión digital se ha descrito como un hábito común en la infancia que se considera normal hasta la edad de los 3 o 4 años.

Los riesgos asociados a la succión del pulgar dependen de la frecuencia, intensidad, duración y posición del dedo en la boca. Se han descrito alteraciones alvéolodentales asociadas a este hábito, incluyendo maloclusiones,, mordida abierta (*), mordida cruzada y deformaciones faciales. La presencia de este hábito después de los 4 años genera igualmente cambios en la tonicidad muscular de labios y bucinadores, retarda su maduración, dificulta la deglución normal y crea mecanismos nocivos que llevan a desarrollar una actividad muscular de compensación para lograr la deglución, todo lo cual también puede afectar otras funciones como la fonación y la respiración entre otras.

Otros problemas asociados a este hábito son la formación de callos, , uñeros y deformación del dedo. Otros efectos negativos de este hábito pueden ser los trastornos en el lenguaje y en el desarrollo físico y emocional del niño. Se considera que el hábito es crónico si el niño succiona el pulgar en diferentes ambientes (en casa, en el colegio, etc) y si ocurre por la mañana y por la noche . Le recomendamos pasar con nuestros especialistas en ortodoncia .

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¿Por qué mi hijo debe tener una revisión de ortodoncia con un especialista?

A los 6 años, normalmente ya han salido algunos dientes permanentes y la mandíbula han crecido lo suficiente como para que el especialista pueda identificar posibles problemas con el crecimiento y la erupción, anticiparse a ellos si es necesario y a su vez, aliviar a los padres en caso de que todo sea normal.
Los primeros molares e incisivos definitivos han salido ya a los 7 años y de este modo pueden diagnosticarse algunos problemas como las mordidas cruzadas, apiñamiento y protrusión dental. Los problemas de succión de los pulgares o los dedos pueden solucionarse más fácilmente a esta edad. Algunos de los síntomas que pueden indicar que será necesario un tratamiento de ortodoncia infantil son:

Pérdida de dientes de leche prematura o tardía.
Dificultades para masticar o morder.
Respirar por la boca.
Succionar chupete.
Chuparse los dedos.
Apiñamiento de los dientes o dientes mal colocados.
Mandíbulas que hacen ruidos.
Morderse las mejillas o el paladar.
Dientes que no encajan o encajan mal.
Mandíbulas o dientes de tamaño desproporcionado al resto de la cara.

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